El mal existe en las
relaciones humanas, y también el bien. Hay verdugos y víctimas. Nos encontramos
con hechos y actitudes de una maldad incomprensible y delirante, que causan
sufrimientos inhumanos, de los que horroriza el solo recuerdo. Hay gente buena
y gente mala, hay justos e injustos. Por otra parte, la línea de separación
entre el bien y el mal no es nítida. Siguiendo el aforismo de los antiguos,
podríamos decir que alguien es malo por cualquier defecto, pero, bueno, sólo lo
es el que lo es del todo y en todo. No es correcto, pues, afirmar: yo soy el
bueno y el otro es el malo.
¿Habrá una justicia final
donde todo el mal será castigado y todo el bien retribuido? Escuchamos Isaías:
<< Aquí está vuestro Dios que viene para hacer justicia, la paga de Dios
está aquí, es él mismo quien viene a salvar >>. Pero antes que a hacer
justicia, Dios viene a regenerar lo que estaba perdido. Él puede renovar las
conciencias de quienes le escuchen y
hacer florecer el desierto estéril: << La tierra seca y el desierto están
de fiesta, de alegría la estepa florece >>. La justicia de Dios vendrá
ciertamente. Antes, sin embargo, ha venido a curar todo lo que es salvable,
como dice este fragmento de San Mateo: <<A los pobres se les anuncia la
Buena Nueva, y feliz el que no se decepciona de mí >>.
En Jesús encontramos la
reparación total de los daños y de las injusticias humanas. Él es el médico de
la humanidad enferma. Él es la única oportunidad para reparar el daño antes del
gran día de dar cuentas. Si el mundo le escucha y le obedece será posible
restaurar la justicia perdida. Será
entonces cuando << habrá fiestas y alegría, y huirán las penas y gemidos
>>.
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Presentación
Presentación
Mosén Enric Prat presenta estas nuevas Homilías, totalmente diferentes de las ya conocidas (www.bisbaturgell.org - homilias dominicales). Son diferentes en el contenido, en el estilo y en la extensión. Cada Homilía contiene una sola idea, la expresada en el título. La breve argumentación se basa casi únicamente en los textos litúrgicos del día. Creemos que estas homilías pueden facilitar a cada interesado la preparación de la suya propia; o como guión de un comentario más espontáneo. La mejor utilización, sin embargo, la encontrará cada usuario interesado. Posiblemente, otras personas además de los predicadores, encontrarán en estos escritos la ocasión de profundizar en el sentido íntimo de la Palabra de Dios en la Liturgia, y de saborear el consuelo espiritual que nos ofrece. Sea todo ello para alabanza de Dios y a beneficio espiritual y humano de cuantos quieran hacer uso de este medio. Muchas gracias.
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
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