Cuando pensamos en el concepto vocación lo solemos entender con cierta banalidad y ligereza. A menudo hablamos de la vocación de médico, de arquitecto, de carpintero o albañil. Este sería su sentido más amplio. Estrictamente hablando, entendemos por vocación una llamada que viene de arriba, para indicarnos que debemos hacer con nuestra vida profunda, cómo la hemos de administrar, en que la tenemos que invertir, para que se pueda realizar plenamente y dar sus frutos, teniendo en cuenta nuestras capacidades y nuestras preferencias.
Conocemos la vocación de Isaías: << Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de mi pueblo, luz de las naciones>>. Conocemos también la vocación de Jesús que viene acompañada de la gracia y los dones correspondientes para poderla llevar a cabo: <<Tú eres mi hijo amado, mi predilecto. (…) He puesto en él mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones >> Y los Hechos de los Apóstoles añaden: << Ya sabéis cómo Dios lo consagró ungiéndolo con el Espíritu Santo y con poder >>. La vocación mesiánica de Jesús fue hecha pública y oficial el día de su bautismo en el Jordán: << Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea, y Juan lo bautizó en el Jordán >>.
Como Jesús, todo ser humano recibe una llamada, una vocación. Es la vocación a la fe, a escuchar, seguir y alcanzar el proyecto de Dios sobre todos los hombres: que todos llegamos al conocimiento de la verdad y nos salvamos; que se haga realidad en nosotros el Reino de Dios, que fue anunciado y puesto en marcha por el ministerio de Jesús. Esta vocación nos hace hijos adoptivos de Dios y solidarios de la vocación salvadora de Jesús. Después, seremos llamados aún, unos a vivir el Reino en el ministerio, otros en la vida consagrada, y otros en el matrimonio y en la vida laical; pero estas vocaciones no son más que ramas del tronco común, que es la vocación al Reino. Nuestro bautismo es el rito que hace también pública y oficial nuestra vocación: la de hijos de Dios, inscritos en el Reino.
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Presentación
Presentación
Mosén Enric Prat presenta estas nuevas Homilías, totalmente diferentes de las ya conocidas (www.bisbaturgell.org - homilias dominicales). Son diferentes en el contenido, en el estilo y en la extensión. Cada Homilía contiene una sola idea, la expresada en el título. La breve argumentación se basa casi únicamente en los textos litúrgicos del día. Creemos que estas homilías pueden facilitar a cada interesado la preparación de la suya propia; o como guión de un comentario más espontáneo. La mejor utilización, sin embargo, la encontrará cada usuario interesado. Posiblemente, otras personas además de los predicadores, encontrarán en estos escritos la ocasión de profundizar en el sentido íntimo de la Palabra de Dios en la Liturgia, y de saborear el consuelo espiritual que nos ofrece. Sea todo ello para alabanza de Dios y a beneficio espiritual y humano de cuantos quieran hacer uso de este medio. Muchas gracias.
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
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