Una verdadera vida religiosa - en concreto la cristiana- no consiste en seguir fielmente una ideología o sentirse una persona de raíces cristianas, ni en confesar unos dogmas concretos. Todo esto se da por supuesto, aunque pertenece más bien al ámbito cultural. Lo que hace a una persona religiosa de verdad es la conciencia del encuentro personal con Alguien, con Dios. Una experiencia íntima de ser visto profundamente, de sentirse acompañado, escuchado, amado y acogido por Dios; al tiempo que se abre personalmente de buen grado a la divina mirada; el amor y la acogida divina es consciente. Es la experiencia de un encuentro que tiende a la unión por amor.
En el Antiguo Testamento son frecuentes aquellos encuentros, desde Moisés hasta el último de los profetas. Pero hoy nos fijaremos en Samuel, un adolescente que <<Aún no conocía al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor>>. Su maestro, Elí, le enseñó a reconocer la voz del Señor: << Si te llama alguien, responde: “Habla, Señor que tu siervo escucha>>. Así lo hizo él, y el Señor se le comunicó y lo tomó por profeta: << Samuel crecía, y el Señor estaba con él: ninguna de sus palabras dejó de cumplirse>>.
El paradigma, sin embargo, de estos encuentros lo encontramos en el Nuevo Testamento. En el Evangelio de hoy nos narra el encuentro con Jesús de dos discípulos de Juan: <<Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: “¿Qué buscáis?”. Ellos le contestaron: “Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives? El les dijo: Venid y lo veréis>>. El efecto fue inmediato. Andrés, uno de los dos, encontró a su hermano, Simón, << y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías, (que significa el Cristo) >>. Todos conocemos el encuentro brusco casi violento de Pablo de Tarso con Jesús resucitado, camino de Damasco, y sus consecuencias; así como las experiencias de los místicos en sus vidas contemplativas, o las de la Madre Teresa, que tocaba la carne de Cristo en el cuerpo de los leprosos y los moribundos. Por último, es de crucial importancia recordar que la fe de la Iglesia se fundamenta totalmente en los encuentros de las mujeres y de los discípulos con Jesús resucitado.
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Presentación
Presentación
Mosén Enric Prat presenta estas nuevas Homilías, totalmente diferentes de las ya conocidas (www.bisbaturgell.org - homilias dominicales). Son diferentes en el contenido, en el estilo y en la extensión. Cada Homilía contiene una sola idea, la expresada en el título. La breve argumentación se basa casi únicamente en los textos litúrgicos del día. Creemos que estas homilías pueden facilitar a cada interesado la preparación de la suya propia; o como guión de un comentario más espontáneo. La mejor utilización, sin embargo, la encontrará cada usuario interesado. Posiblemente, otras personas además de los predicadores, encontrarán en estos escritos la ocasión de profundizar en el sentido íntimo de la Palabra de Dios en la Liturgia, y de saborear el consuelo espiritual que nos ofrece. Sea todo ello para alabanza de Dios y a beneficio espiritual y humano de cuantos quieran hacer uso de este medio. Muchas gracias.
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
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