Una humanidad desorientada, sin ningún horizonte de esperanza, abatida bajo la propia degradación moral, tenía necesidad urgente de una renovación a fondo. El profeta Isaías, conocedor privilegiado del estado deplorable de su pueblo, y en general de todos los pueblos en aquella época, alienta a todos con el anuncio de una nueva realidad que Dios, el Creador, está a punto de realizar como si fuera una nueva creación. Dice así el profeta refiriéndose a la era mesiánica: <<Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios que trae el desquite. (...) Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo>>.
Con la venida del Mesías tuvo lugar la inauguración de la nueva era anunciada por el profeta. Desde entonces han transcurrido más de veinte siglos, y para incontables humanos se ha hecho realidad la novedad anunciada por Isaías. Aquellos que han acogido el Mesías, han creído en su mensaje y han elegido hacerse seguidores suyos, dejándose seducir por el bien y detestando todo mal, se han convertido en una nueva generación, un pueblo nuevo, que vive una realidad llena de sentido, en un horizonte de esperanza, como hijos de Dios invitados a una vida para siempre. Santiago lo expresa así: << ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que le aman?>>.
En nuestra generación, sin embargo, todavía hay una inmensa multitud que se mantiene sorda a la novedad que nos trajo Jesús, que es la voz de Dios; multitud que sigue siendo muda, hasta el punto de no saber alabar a Dios ni de darle gracias. La novedad que trae Jesús al mundo, de hecho, es como una nueva creación para la humanidad, es ofrecida a seres libres, y es eficaz únicamente en aquellos que voluntariamente lo aceptan, como se desprende del pasaje evangélico de San Marcos:<<Le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar, y le piden que le imponga las manos. El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “Effetá, esto es: ábrete”. Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad>>. ¡Ojalá a nosotros nos ocurriera lo mismo espiritualmente!
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Presentación
Presentación
Mosén Enric Prat presenta estas nuevas Homilías, totalmente diferentes de las ya conocidas (www.bisbaturgell.org - homilias dominicales). Son diferentes en el contenido, en el estilo y en la extensión. Cada Homilía contiene una sola idea, la expresada en el título. La breve argumentación se basa casi únicamente en los textos litúrgicos del día. Creemos que estas homilías pueden facilitar a cada interesado la preparación de la suya propia; o como guión de un comentario más espontáneo. La mejor utilización, sin embargo, la encontrará cada usuario interesado. Posiblemente, otras personas además de los predicadores, encontrarán en estos escritos la ocasión de profundizar en el sentido íntimo de la Palabra de Dios en la Liturgia, y de saborear el consuelo espiritual que nos ofrece. Sea todo ello para alabanza de Dios y a beneficio espiritual y humano de cuantos quieran hacer uso de este medio. Muchas gracias.
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
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