Tomamos posesión de algo que hasta ahora no era nuestro. En principio, Dios no debería tomar posesión de nada porque todo es suyo por naturaleza, pero, dado que él ha querido crear seres libres, caso que, uno de estos se presta voluntariamente, Dios toma posesión de él. Es lo que pasa con Jesús. Una vez bautizado por Juan, se escuchó: <<Este es mi Hijo, el amado, el predilecto>>. Se trata del mismo amado a quien se refiere Isaías, cuando dice: << Esto dice el Señor: "Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero>>.
Después que el Padre ha tomado posesión de Jesús, lo consagra y lo envía a una misión: <<Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo>>. Después de esto, Jesús partió hacia la su misión y << Pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él>>.
¿No nos habla claramente este misterio de nuestro bautismo y sus consecuencias? Por el bautismo Dios ha tomado posesión de nosotros, que hemos consentido libremente; nos ha consagrado y nos ha asignado una misión. Como mínimo, pasar por todas partes haciendo el bien, porque pertenecemos a Dios que es el Bien absoluto. ¿Porque nos queremos escapar de casa después, y liberarnos de quien había tomado posesión de nosotros? ¿Por qué hacemos el bien sólo a medias y pactamos a escondidas muchas veces con el mal? Recordemos: <<Porque se ha hecho tan mío yo lo libraré.
Imprimir artículo
Presentación
Presentación
Mosén Enric Prat presenta estas nuevas Homilías, totalmente diferentes de las ya conocidas (www.bisbaturgell.org - homilias dominicales). Son diferentes en el contenido, en el estilo y en la extensión. Cada Homilía contiene una sola idea, la expresada en el título. La breve argumentación se basa casi únicamente en los textos litúrgicos del día. Creemos que estas homilías pueden facilitar a cada interesado la preparación de la suya propia; o como guión de un comentario más espontáneo. La mejor utilización, sin embargo, la encontrará cada usuario interesado. Posiblemente, otras personas además de los predicadores, encontrarán en estos escritos la ocasión de profundizar en el sentido íntimo de la Palabra de Dios en la Liturgia, y de saborear el consuelo espiritual que nos ofrece. Sea todo ello para alabanza de Dios y a beneficio espiritual y humano de cuantos quieran hacer uso de este medio. Muchas gracias.
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
Terminada la publicación en este BLOG de las NUEVAS HOMLIAS, me atrevo a proponer a los amables usuarios una nueva Etiqueta: EL RINCON DE LA MISTICA. La mística, no en su vertiente de hechos extraordinarios, como el éxtasis, la levitación, las locuciones o las visiones, sino como alternativa a la ascética, con la atención puesta en las obras de San Juan de la Cruz y en el autor anónimo del libro lA NUBE dEL NO SABER. La ascética se basa en el razonamiento, el esfuerzo y el protagonismo personal. La mística abandona todo protagonismo personal para atribuirlo sólo a Dios, de acuerdo con lo que recomienda el Salmo 36: Encomienda al Señor tus caminos; confía en él, déjalo hacer. O respondiendo a la oferta de Ap.3,20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. El místico recibe, por medio de la iluminación que le es dada, una noticia nueva de la naturaleza de Dios, que es oscura e inexplicable. Los autores la llaman docta ignorancia o rayo de tiniebla. Este trabajo, que ha sido publicado en la revista l’Església d’Urgell y con una buena aceptación por parte de muchos lectores, puede ser útil para la lectura y meditación particular, y también como herramienta de trabajo para grupos de oración, de formación espiritual o de catequistas. Gracias!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario