¿Conocemos algo por lo que
valga la pena dejarlo todo? Hay gente que lo hace: Un amor, un ideal, un
proyecto. La ocasión ocurre cuando se debe tomar una decisión drástica en la
vida: << El Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: " Pídeme
lo que quieras>>. Salomón pidió una sola cosa: sabiduría para saber
discernir el bien del mal, y así, poder hacer justicia al pueblo de Dios.
<< Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido aquello, y Dios le
dijo: << Te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de
ti>>.
San Pablo cree que hay una sola cosa por la que vale la
pena vivir, aunque, a cambio se tenga que dejar de lado todo lo demás: amar a
Dios en Jesucristo. Porque << sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el
bien. ( ... ) A los que había escogido Dios los predestinó a ser imagen de su
Hijo (…) A los que predestinó, los llamó; a los que llamó los justificó; a los
que justificó, les glorificó>> .
En cuanto a esto, Jesús
es aún más claro: <<Jesús dijo a la gente: " El Reino de los cielos
se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra, lo vuelve a
esconder y lleno de alegría, va a vender
todo lo que tiene y compra el campo>>. Sabemos de gente que, en plena juventud, se ha desprendido de una vida
mundana muy prometedora según el
criterio humano, y se ha encerrado en un cenobio de vida contemplativa, o se ha
dado de por vida al servicio de los más pobres, por amor a Dios. ¿Somos capaces
nosotros de dejar tantas futilidades como servimos, para jugárnoslo todo a una
sola carta que es el tesoro escondido, el Reino de Dios?
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